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Cómo bloquear los píxeles de seguimiento de correo electrónico: 4 métodos fáciles


Los correos electrónicos parecen inofensivos, pero muchos de ellos esconden un pequeño truco: un píxel de seguimiento invisible que envía información al remitente sin que te enteres. Desde cuándo abriste el correo hasta en qué dispositivo lo hiciste. Y lo peor, es que la mayoría de nosotros ni siquiera lo sabíamos. Por suerte, se puede evitar realizando unos ajustes muy sencillos de aplicar, para que así tengas la máxima privacidad posible y no propociones información adicional.

En este artículo te voy a explicar en detalle las cuatro formas más efectivas que yo mismo utilizo para bloquear los rastreadores de correos electrónicos. Son fáciles de aplicar y no necesitas ser ningún experto para empezar hoy mismo.

Desactiva la carga automática de imágenes

Esta es, sin duda, la forma más rápida y sencilla de bloquear los píxeles de seguimiento. Muchos de estos rastreadores funcionan como imágenes diminutas que se cargan en segundo plano al abrir el correo. Si bloqueas la carga automática de imágenes, cortas el rastreo de raíz.

  • En Gmail, ve a Configuración → Imágenes → Preguntar antes de mostrar imágenes externas. A partir de ahí, los correos no mostrarán las imágenes por defecto y solo se cargarán si tú lo decides.
  • En Apple Mail, tanto en iPhone como en Mac, puedes ir a Ajustes → Correo y desactivar Cargar contenido remoto. Así te aseguras de que ningún píxel se cargue sin tu permiso.
  • En Outlook, abre la app, accede a Configuración → Cuentas y activa la opción Bloquear imágenes externas.

¿La única pega? Algunos correos se verán algo «vacíos» hasta que cargues las imágenes manualmente. Pero créeme, vale la pena.

Email

Usa un servicio de correo centrado en la privacidad

Si de verdad te preocupa que te rastreen, plantéate usar un proveedor de correo que bloquee los rastreadores desde el principio. Yo empecé a usar Proton Mail, y la diferencia es enorme. Bloquea los píxeles de seguimiento por defecto, sin que tengas que tocar nada. Y además sigue mostrando las imágenes legítimas, por lo que apenas notas la diferencia.

Otros servicios como Tutanota o StartMail también tienen funciones similares, pensadas para personas que valoran su privacidad y no quieren dejar rastro digital innecesario.

Instala una extensión que bloquee el seguimiento

Cuando reviso mis correos desde el navegador, siempre tengo activada una extensión específica que bloquea los rastreadores de email sin que tenga que hacer nada. Mi favorita es Email Privacy Protector, disponible para Chrome.

Funciona genial con Gmail, te avisa cuando detecta un píxel de seguimiento y lo bloquea al instante. Lo mejor es que el remitente ni siquiera sabe que has leído el correo, porque no se activa el rastreador.

Solo asegúrate de instalar extensiones de fuentes fiables. Tu privacidad no es algo con lo que deberías jugártela.

Crea alias de correo para enmascarar tu dirección real

Otro truco que he empezado a usar es crear alias de correo electrónico para registrarme en webs, newsletters o tiendas online. Así, si una dirección empieza a recibir spam o correos rastreados, sé quién ha vendido mis datos.

Servicios como SimpleLogin o Proton Pass te permiten generar alias gratuitos que redirigen a tu cuenta real, pero eliminan los rastreadores por el camino. Y si uno de esos alias se vuelve sospechoso, lo eliminas y listo. Es una forma sencilla de mantener tu bandeja de entrada limpia y proteger tu privacidad sin cambiar tu correo principal.

Desde que descubrí cómo funcionan los píxeles de seguimiento, me quedó claro que leer el correo ya no era una actividad tan inocente como parecía. Por suerte, bloquear estos rastreadores invisibles es más fácil de lo que pensaba, y hoy tengo más control sobre lo que permito que se cargue en mi bandeja de entrada. No necesitas ser un experto ni instalar decenas de programas: basta con cambiar algunos ajustes y usar herramientas pensadas para cuidarte. La privacidad no debería ser un lujo. Es tuya por derecho, y ahora sabes cómo defenderla cada vez que abres un correo electrónico.

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