
En la actualidad, la mayoría de las personas viven pegadas a una pantalla. Y es que las usamos en el trabajo, en casa, viendo una película por la noche, es decir, casi durante todo el día, por lo que los ojos, que no están creados especialmente para estar observando estas todo el día, se resienten.
Hay muchos estudios que demuestran que el uso de pantallas podría forzar la vista y producir miopía, vista cansada y otros problemas oculares. Sin embargo, hay pequeños trucos que podrían ayudarnos a que esto no ocurra, o al menos retrasarlo y minimizarlo al máximo.
Cómo evitar daño ocular por el uso de pantallas
Hoy en día estamos todo el tiempo frente a pantallas, y muchas veces ni nos damos cuenta de cuánto esfuerzo le estamos poniendo a nuestros ojos. Al final del día, esa sensación de cansancio, picazón o incluso dolor de cabeza no es casualidad. Lo bueno es que no hay que hacer grandes cambios para notar una mejoría, ni siquiera dejar las pantallas, ya que, con pequeños gestos, podremos reducir esa fatiga visual.
Por ejemplo, simplemente acordarte de mirar de vez en cuando algo que esté lejos hace que tus ojos respiren un poco. Parece una tontería, pero cuando pasamos horas mirando de cerca, los músculos de los ojos se tensionan y necesitan ese respiro. Parpadear más seguido también ayuda un montón, ya que si te grabas, te darás cuenta de que cuando miras una pantalla, por la concentración, el parpadeo se reduce mucho, lo que seca los ojos, y todo sin darnos cuenta, debido a esa fijación.
Sin embargo, uno de los puntos clave que poca gente hace, es tener iluminación extra detrás de las pantallas, es decir, una de las causas de mayor daño no está relacionada directamente con el uso del móvil o de una televisión, sino de que el ojo se esfuerza en esa luz ya que es la única que tiene. Si ponemos una pequeña lámpara iluminando el entorno, los ojos descansarán mucho más, y no tendremos tantos problemas a la larga.
Otro detalle que suele pasarse por alto es el brillo de la pantalla. A veces lo llevamos demasiado alto (o demasiado bajo) sin darnos cuenta, y eso hace que los ojos se esfuercen más de lo necesario. Lo ideal es que no destaque demasiado respecto a la luz de la habitación. También puede venir bien activar el modo nocturno por la tarde o la noche, porque esa luz más cálida resulta menos molesta, así como los modos de muchos teléfonos que pueden ayudar a que no forcemos tanto la vista..
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