
Hoy en día, comprar un televisor de 55 pulgadas con resolución 4K por apenas 400 euros parece una ganga irrechazable, pero la cruda realidad del mercado tecnológico es que esa rebaja existe porque el producto eres tú. Las Smart TV actuales recolectan muchos datos, rastrean tus hábitos y te muestran la publicidad que ellas quieren.
El problema es que los bloqueadores de publicidad que usamos en el ordenador son completamente inútiles en un televisor con un sistema operativo cerrado. Por ello, decidí cortar la publicidad desde el router. Tras semanas de prueba, el resultado es que mi Smart TV ha dejado de espiarme, la interfaz es más rápida y los anuncios del menú principal han desaparecido.
Smart TV recopila datos
Las marcas líderes del sector integran en sus sistemas operativos tecnologías de reconocimiento automático de contenido. Esto significa que el televisor analiza en tiempo real lo que estás viendo, ya sea la TDT, un videojuego o una aplicación de streaming, y envía esos metadatos a servidores externos para elaborar un perfil publicitario tuyo.
Hay que entender que un televisor inteligente, como regla general, se conecta a decenas de servidores de rastreo de terceros cada día, consumiendo ancho de banda en segundo plano y revelando tus datos. Es una manera de operar bastante agresiva que, además, alimenta los molestos anuncios o vídeos promocionales que saltan cuando pulsas el botón de inicio del mando a distancia. Al no poder instalar un bloqueador dentro de la propia tele, la única forma de evitarlo es cortarles el paso antes de que esa información salga de tu casa.
Servidores DNS
En ellos está la clave. Cada vez que tu Smart TV quiere cargar un anuncio, necesita preguntar dónde está alojado ese archivo publicitario. Para ello, utiliza el sistema de nombres de dominio o DNS, que podríamos decir que funciona como una agenda de contactos, pero en internet. Por defecto, tu router utiliza los DNS de tu operadora (Movistar, Vodafone, Orange…), que no aplican ningún tipo de filtro y dejan pasar todo.
El truco que he aplicado en mi red, y que recomiendo a cualquier usuario preocupado por su privacidad, es el bloqueo por DNS. Consiste en cambiar esa agenda de contactos predeterminada por una especializada en privacidad, como AdGuard DNS o NextDNS. El funcionamiento es muy sencillo, ya que cuando el televisor intenta contactar con el servidor de rastreo o el dominio que sirve el banner publicitario, el nuevo DNS lo reconoce en su lista negra y responde con una dirección IP nula como 0.0.0.0. El anuncio, simplemente, no puede cargar.
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