
Con el inicio de la campaña de la Renta 2025 ya hace unas semanas, miles de contribuyentes respiran aliviados al ver que sus ingresos no alcanzan los umbrales mínimos y no necesitan presentarla. Sin embargo, de esta manera, mucho dinero se lo queda el Estado, simplemente porque el contribuyente no reclama lo que le pertenece.
No estar obligado a declarar no significa que lo tengas prohibido y, de hecho, tiene hasta su trampa. Si a lo largo del año tu empresa te ha retenido una parte de tu nómina y ahora resulta que, tras aplicar deducciones, tu cuota real es menor, Hacienda tiene tu dinero. Y si no presentas la declaración, se lo queda.
Hacienda no te avisa
Hay una sutil pero clave diferencia en cómo el sistema de la Agencia Tributaria se comunica contigo. Al acceder al borrador, el algoritmo actúa de forma distinta según el resultado. Si la declaración sale a pagar y no estás obligado, el sistema bloquea el botón de presentación y te indica claramente que no tienes por qué pasar por caja.
Sin embargo, si el resultado es a devolver, no hay tal despliegue de advertencias, pero sí te permite ver el resultado. Siempre recomendamos entrar al borrador aunque creas que tus ingresos son bajos (menos de 22.000 euros con un pagador o 15.876 euros con varios), ya que las retenciones que te aplicaron mes a mes suelen ser superiores a lo que te corresponde pagar si tienes circunstancias personales que desgraven.
Deducciones no incluidas en el borrador
El borrador de la Renta es una propuesta basada en datos de terceros, pero no es una verdad absoluta. Hay conceptos que el sistema de Hacienda, por su propia naturaleza técnica, es incapaz de incluir automáticamente, y es ahí donde el contribuyente que conoce la normativa se beneficia. Hay tres pilares fundamentales donde el borrador suele fallar y que pueden convertir una declaración positiva (a pagar) en una negativa (a devolver):
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