
En los últimos años, el consumo de energía que hacen nuestros móviles es cada vez mayor, lo que nos está llevando a tener que gastar más dinero en un terminal con mayor autonomía o a buscar alternativas como las powerbanks, también conocidas como baterías portátiles.
Por eso, es clave entender que lo que realmente agota la batería del móvil no es solamente el uso intensivo del mismo, sino la acumulación de procesos en segundo plano. Cuando un dispositivo está encendido durante cientos de horas seguidas, se va degradando poco a poco, y nada tiene que ver con los ciclos de carga.
Por eso, hay un botón o, mejor dicho, un procedimiento que no muchos usuarios conocen y que es clave para que el sistema se recalibre y se limpie de aquellos errores que sobrecalientan la celda de energía y degradan la batería.
Cómo bloquear el móvil
No apagar el móvil en meses no es la mejor opción, ni se acerca. De hecho, es todo un error, ya que estos dispositivos no dejan de ser ordenadores de bolsillo que gestionan miles de tareas al mismo tiempo, por lo que con el paso de los días, algunas aplicaciones mal optimizadas provocan fallos y fugas de memoria.
Estas fugas hacen que el procesador trabaje más de lo necesario para mantener procesos que deberían estar cerrados. Al trabajar más, el procesador genera calor residual, y el calor es el mayor enemigo de las baterías de iones de litio. Al hacer un reinicio completo una vez por semana, obligamos al sistema operativo a cerrar todos estos procesos estancados y a limpiar la memoria caché.
Cuando reinicias tu dispositivo, el software de gestión de energía se calibra de nuevo. A veces, tu móvil indica un 10 % de batería cuando en realidad tiene un 15 %, o viceversa. Estos errores de lectura provocan que el usuario lo ponga a cargar cuando no toca, acelerando el desgaste químico de la batería.
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